jueves, 1 de agosto de 2013

¿POR QUÉ SE ACABA EL AMOR ENTRE LAS PAREJAS?

          
Porque se comenten errores, como pensar que una vez la relación ha adquirido cierta solidez o cierto tiempo, ya se es dueño de la otra persona, o viceversa.

Porque el hombre se aburre de la mujer cuando ésta comienza a volverse "cantaletosa" y la vida en el hogar se convierte en un infierno. Ahí ya se ha roto la comunicación.

Porque la mujer se aburre del hombre cuando éste la mira como el remplazo de su madre, la niñera de sus hijos, la cocinera, la lavandera y el ama de llaves; y para completar la quiere dispuesta en la cama y entrando dinero al hogar igual que él.

Porque al conocerse se muestran falsos comportamientos, como tolerancias excesivas y verdades a medias.

Porque cuando hay problemas generalmente ninguno quiere dar el brazo a torcer.

Porque al principio de la relación nos preocupamos por mostrarnos bellos, interesantes y adecuados, escondiendo los aspectos no tan agradables de nosotros.

Porque a las parejas les da miedo desinhibirse en la intimidad, expresar lo que les gusta, por temor a lo que piense el otro; y prefieren cumplir fantasías sexuales con terceras personas.

Porque no se respetan los espacios, ni se respeta la individualidad profesional y personal del otro.
Porque las parejas se apegan y en su inseguridad sufren y hacen sufrir al otro con sus celos.

Porque se dejan de expresar las cosas que gustan del otro asumiendo que ya lo sabe.

Porque se cree que la otra persona viene a nuestra vida a hacernos felices y que todo será un jardín de rosas; cuando lo cierto es que en toda relación hay desavenencias y disgustos.

Porque se asume que la pareja tiene que actuar, sentir y pensar como el otro, robándole su propia personalidad.

Porque uno le da poder al otro para dañarlo, cuando decide dejar que le afecten las decisiones, actos y palabras de ese ser que tanto ama.

Porque se tienen tantas carencias afectivas, que se cree que al llegar la media naranja, ésta las va a suplir; cuando la verdad es que cada uno tiene la responsabilidad de llenar su vida de amor.

Porque los seres humanos están convencidos que es normal que con los años las relaciones de pareja se deterioren, cuando es todo lo contrario; con el tiempo si se toman sabias acciones, el amor crece, y al hacer el amor, este se hace con más conciencia y plenitud.

Porque se daña la comunicación y cada vez que se expresa algo, es para ofender y hacer sentir culpable al otro.

La infidelidad es una de las mayores quejas entre hombres y mujeres; cuando se llega a este punto es porque la comunicación se dañó hace mucho rato.

Porque las parejas se vuelven irrespetuosas con las palabras y con los actos.

Porque las parejas se vuelven tan posesivas que retiran las amistades y hasta familiares del otro, para absorber de manera dañina.

Porque la pareja se convierte en una proveedora de bienes y servicios ante un techo y unos hijos, y dejan en un segundo plano lo verdaderamente importante, "el amor que los unió “Porque las parejas pierden sensualidad, al descubrir sus cuerpos desnudos en la cotidianidad, al hacer actos ordinarios y de mala educación, al dejar de coquetear como se hacía en el noviazgo.

Porque la mujer comienza a sentir apatía para hacer el amor, y el hombre se siente rechazado, y ninguno de los dos habla sobre el tema. En algunas ocasiones la mujer comienza a sentir esta apatía porque físicamente está inconforme con su cuerpo y no es capaz de expresárselo al hombre, o porque éste la incentiva tan poquito, y cuando él quiere la acción a ella la toma por sorpresa, haciéndola sentir como un objeto.

Porque se da rienda suelta a la cólera, y se dicen palabras que hieren, dejando una huella imborrable en el corazón del otro. Porque la pareja asume que los problemas son síntomas de que la relación va mal, cuando las desavenencias son las mejores oportunidades para saber qué se puede mejorar, y volver la relación más fuerte.

Porque las parejas no expresan lo que les molesta y esperan que se llene la taza para reventar, ocasionando a veces hasta daños irreparables, como violencia verbal y violencia física. Porque las parejas le invierten dinero a una casa, un carro, la ropa, pero rara vez invierte dinero a talleres de superación personal, talleres de pareja, visitar a un terapeuta; porque se creen capaces de arreglar los problemas solos. Es tiempo de recuperar el amor en la pareja, con detalles, con actos de honestidad, de respeto, solidaridad, comprensión y apoyo.

Porque las parejas se duermen en la pasividad, buscando afuera, cuando deben solucionar el problema adentro; ya que las relaciones se construyen con el dialogo, el respeto y la constancia. Muchas parejas rompen su relación, cuando los problemas que tenían solamente eran de forma; y buscan nuevas parejas, para descubrir que la primera era mucho mejor.  Por eso hay que intentar revivir el amor, el respeto y la confianza, antes que terminar en una separación.

Porque la mujer se descuida en su apariencia física creyendo que ya pescó a su hombre y que no necesita conquistarlo más, qué así la acepta.

Porque el hombre también se descuida en su apariencia física y presume que ella lo adora aún con esos kilos de más.

Conquistar es fácil, lo difícil es conservar la conquista, ahí está el verdadero merito.

Llegar a la vejez con una buena pareja, no es cuestión de suerte, es cuestión de elegir  a alguien con quien nos agrade conversar, ser más observadores en las reacciones del otro y ponerle un poco de razón y otro poco de corazón a la etapa del enamoramiento, para cuando ésta termine, quede el verdadero amor, el real.
Ángela Ma. Giraldo Agudelo

DOS ANCIANOS






Dos ancianitos vivían guardando sus experiencias malas y buenas para compartirlas  y enseñarles con ellas a su hijo.

El hijo creció y se casó y se olvidó de sus padres, que, sin pedir nada a cambio,  le habían dado todo para tener la mejor vida posible.

Ellos no habían sido de mucho dinero, pero por voluntad de Dios, su hijo había llegado  muy lejos, obteniendo un gran puesto en una empresa, lo que a su vez le dio una vida  con lujos y sin carencias de ninguna clase.

Un día la ancianita murió, y el pobre viejo, que tan sólo la tenía a ella empezó  a sufrir de una gran soledad; la casa le parecía enorme y los días eternos  y llenos de amargura.

El viejo nunca quiso dar molestias, pero al sentir que no podía más con esa gran soledad,  recurrió a su hijo para pedirle que lo hospedara en su gran casa.

Llegó a la casa de su hijo y cuando éste le abrió dijo:

Hijo, no quisiera ser una molestia, pero desde que tu madre murió me siento muy solo y deprimido.

Su hijo le contestó con una gran sonrisa:

Padre, claro que no eres una molestia, pasa, ésta es tu casa.

El anciano le aclaró,
- hijo, creo que no me has entendido, necesito quedarme  a vivir aquí...
- ¿vivir aquí?, emmm, pues verás, la casa no es muy grande, y mi esposa  es muy especial, y pues los  niños, tú sabes, no tendría el corazón para arrebatarlos  su recámara;

Al ver que el niño no regresaba, fue al cuarto para ver qué lo demoraba, y vio a su hijo cortando la colcha con unas tijeras a la mitad,

-hijo, ¿qué haces?, ¿por qué cortas la colcha a la mitad?- y le respondió el niño,
- voy a guardar esta mitad, para cuando tu seas anciano y me vengas a pedir  un lugar en mi casa.

En esta vida, hay gente que necesita de nuestra ayuda, hacer cosas que vemos como una molestia, nos dan flojera o nos incomodan.

Cuando la gente nos pide ayuda, hay que darla y no sólo eso sino que darla  de la mejor manera, y  aún cuando pensemos que es una molestia,  debemos pensar que todos en algún momento o momentos de nuestra vida  necesitaremos algo de alguien, y en la manera que nosotros la hayamos dado,  será en la manera que seremos correspondidos.

Es sólo lo que siembras lo que cosechas.

Desconozco su autor

domingo, 30 de junio de 2013

BUSCAS LA FELICIDAD


El hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo... sin darse cuenta que desde que nació viene con él.

Pero el hombre está tan ocupado en lo superficial, que jamás es lo suficientemente inteligente para mirar hacia el interior de otra persona, mucho menos en su propio interior...

Ya San Agustín decía:

"Te busqué entre las criaturas, en los placeres del mundo, en el poder y en el tener, y no te hallé... te busqué dentro de mí y te encontré".

Mucho se ha escrito sobre la felicidad, pero pareciera que ésta siempre se escapa, como la neblina, de la mano que la intente tomar.

La llegaremos realmente a poseer el día en que comprendamos que la felicidad no es exógena a nosotros.

Ni depende de la suerte, ni es mágica, sino que es más fácil de obtenerse:

La felicidad es la capacidad de disfrutar todo lo que la vida me depara.

La felicidad es una decisión: proponerme ser feliz con todo lo que tengo.

La felicidad es disfrutar los pequeños momentos y los detalles simples de la vida.

La felicidad implica aceptarme tal como soy, con mis defectos y limitaciones.

La felicidad es disfrutar al máximo a mis hijos pequeños.

La felicidad es una sonrisa, un beso, una flor y una caricia tierna.

La felicidad es amar y ser amado.

La felicidad es darlo todo, sin esperar nada a cambio.

La felicidad implica ser agradecido con la vida.

La felicidad es más dar que recibir.

La felicidad es gastarse y desgastarse por amor.

Desconozco su autor

Cargas Innecesarias – Fábula


Genjug quiso aprender el arte de la espada para calmar el odio que guardaba en el alma en contra del asesino de su padre. Fue a buscar a Hugen para que lo enseñara.

- Maestro –dijo Genjug-. Necesito urgentemente saber cómo usar una espada para vengar la muerte de mi padre, este odio no me deja en paz.

- Claro -dijo Hugen sin inmutarse-, pero necesito que me hagas un favor, debo llegar hasta la cima de aquella colina, podrías ayudarme a cargar esos costales, y cuando lleguemos, te prometo que te enseñaré.

Genjug, pensó que era lo justo y sin decir palabra tomó los costales pesados y ambos emprendieron el viaje. Aunque tuvo cierta inquietud por saber que contenían, no preguntó nada, porque imaginaba que lo más probable era que contuvieran algo muy importante para Hugen. Pero al llegar a la cima no aguantó más la curiosidad y ansioso preguntó:

- ¿Y los costales maestro, que contienen?

Hugen sin inmutarse otra vez, tomó los costales, los abrió y sacó de su interior montones de piedras que arrojó cuesta abajo diciendo:

- Ah, sólo piedras sin valor.

Al ver aquella escena Genjug gritó como loco:

- ¡Qué, he venido hasta aquí soportando este cansancio, cargando esos costales inútiles que sólo contienen piedras sin valor, y que aparte no sirven para nada. ¡Acaso está usted loco!

El maestro sin inmutarse por tercera vez, contestó:

- ¡Qué, has venido hasta mí, para aprender el arte de la espada cargando ese odio de venganza y ese rencor inútil que no sirve para nada. ¡Acaso estás loco!

En ese momento Genjug se iluminó y prefirió aprender… el arte del perdón.

Lo efímero de nuestra vida

 
Si pudiésemos tener consciencia de lo efímera de nuestra vida,
tal vez pensaríamos dos veces antes de ignorar las oportunidades
que tenemos de ser y de hacer a los otros felices.

Muchas flores son cortadas muy pronto; algunas apenas pimpollo.
Hay semillas que nunca brotan y hay aquellas flores
que viven la vida entera hasta que, pétalo por pétalo,
tranquilas, vividas, se entregan al viento.

Pero no tenemos como adivinar. No sabemos por cuanto tiempo
estaremos disfrutando este Edén, tampoco las flores
que fueron plantadas a nuestro alrededor.
Y nos descuidamos a nosotros mismos y a los otros.

Nos entristecemos por cosas pequeñas y perdemos un tiempo precioso.
Perdemos días, a veces años. Nos callamos cuando deberíamos hablar,
y hablamos demasiado cuando deberíamos quedar en silencio.

No damos el abrazo que tanto nos pide nuestro corazón
porque algo en nosotros impide esa aproximación.
No damos un beso cariñoso “porque no estamos acostumbrados a eso”
y no decimos lo que nos gusta porque pensamos
que el otro sabe automáticamente lo que sentimos.

Y pasa la noche y llega el día; el Sol nace y adormece,
y continuamos siendo los mismos. Reclamamos lo que no tenemos,o que no tenemos lo suficiente. Cobramos. A los otros.
A la vida. A nosotros mismos. Y nos consumimos,
comparando nuestra vida con la de aquellos que poseen más.
Y si probáramos compararnos con aquellos que poseen menos?
Eso haría una gran diferencia!

Y el tiempo pasa. Pasamos por la vida y no vivimos.
Sobrevivimos, porque no sabemos hacer otra cosa.
Hasta que, inesperadamente, nos acordamos y miramos para atrás.
Y entonces nos preguntamos: ¿Y ahora?
Ahora, hoy, todavía es tiempo de reconstruir alguna cosa;
de dar un abrazo amigo; de decir una palabra cariñosa;
de agradecer por lo que tenemos.
Nunca se es demasiado viejo, o demasiado joven, para amar,
para decir una palabra gentil, para hacer un cariño.
No mires para atrás. Lo que pasó, pasó.
Lo que perdimos, perdimos. Mira hacia adelante!
Todavía hay tiempo de apreciar las flores
que están enteras a nuestro alrededor.
Todavía hay tiempo de agradecer a Dios por la vida,
que aunque efímera, aún está en nosotros.

“Todo es efímero como el arco iris”. Virginia Wool
f

A QUIÉN PERTENECEMOS?


Un niño viajaba en un autobús por el centro de la ciudad y allí estaba, sentado, arrimándose muy cerca de una señora de traje gris.

Naturalmente, todos pensaban que el niño era suyo. No es de extrañar, por lo tanto, que cuando él refregó sus zapatos sucios en el vestido de la mujer que se sentaba del otro lado, ésta le dijo a la señora de traje gris:

- Perdóneme, pero ¿podría hacer que su hijo saque los pies del asiento? Sus zapatos me están ensuciando el vestido.

La mujer de gris se sonrojó. Luego dio un pequeño empujón al niño, y dijo:

- Este chico no es mío, nunca antes lo había visto.

El niño se retorció, incómodo. Era un niño tan chico. Sus pies colgaban del asiento. Bajó sus ojos y trató desesperadamente de contener un sollozo.

- Siento mucho haberle ensuciado su vestido - dijo a la mujer-, no quise hacerlo.

- Oh, está bien- respondió ella algo perpleja. Luego, viendo que los ojos del niño seguían fijos en ella, agregó:

- ¿Estás yendo a algún lugar solo?

- Sí -replicó el niño-, yo siempre voy solo. No hay nadie que vaya
conmigo. Yo no tengo ningún papá ni mamá. Los dos se murieron. Yo vivo con la tía Clara, pero ella dice que la tía María debería ayudar cuidándome un poco. Por eso, cuando se cansa de mí y quiere irse a algún lado, me manda para que me quede con la tía María.

- Oh -dijo la mujer- ¿vas a casa de tu tía María ahora?

- Sí -continuó el chico, pero a veces la tía María no está en casa.

Espero que esté hoy, porque parece que va llover y no quiero quedarme en la calle cuando llueva.

La señora sintió un nudo en su garganta, y dijo:

- Tú eres muy pequeño para que te estén pasando de una casa a otra así.

- Oh, a mí no me importa -dijo el niño-. Yo nunca me pierdo. Pero, a
veces, me siento muy solo. Por eso cuando veo a alguien a quien me gustaría pertenecer, me siento muy cerca, y me arrimo y hago de cuenta que pertenezco a esa persona. Yo estaba jugando a que era de esta otra señora, cuando le ensucié a usted el vestido. No me di cuenta de lo que hacía con los pies.

La señora puso sus brazos alrededor del chico y lo apretó contra sí, con tanta fuerza, que casi lo dobla. Él quería pertenecer a alguien. Y, en lo profundo de su corazón, ella deseaba que el chico fuera suyo.

Este pequeño, en su manera simple e infantil, había expresado una necesidad universal. Y es que no importa quién se sea, o qué edad se tenga: todos queremos pertenecer a alguién...

Desconozco su autor

 

martes, 11 de diciembre de 2012

La maleta del hombre muerto

                                    Un hombre murió.  Al darse cuenta vio que se acercaba Dios y que llevaba una maleta consigo. Y Dios le dijo:
-Hijo es hora de irnos. El hombre asombrado preguntó:
-¿Ya? ¿Tan pronto? Tenía muchos planes....

-Lo siento pero es el momento de tu partida.
-¿Que traes en la maleta?
-preguntó el hombre-. Y Dios le respondió:
-Tus pertenencias...
-¿Mis pertenencias? ¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero? Dios le respondió:
-Eso nunca te perteneció, eran de la tierra. -¿Traes mis recuerdos?
-Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.
-¿Traes mis talentos? -Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.
-¿Traes a mis amigos, a mis familiares? -Lo siento, ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.
-¿Traes a mi mujer y a mis hijos?
-Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.
-¿Traes mi cuerpo?
-Nunca te perteneció, ese era del polvo.
-Entonces, ¿traes mi alma?
-No. Esa es mía. Entonces el hombre lleno de miedo, le arrebató a Dios la maleta y al abrirla se dio cuenta que estaba vacía. 
 

-Así es, cada uno de los momentos que viviste fueron sólo tuyos.

La vida es sólo un momento. Un momento sólo tuyo. Por eso, mientras estés a tiempo disfrútalo en su totalidad. 
 
Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga. Vive el ahora, vive tu vida y no te olvides de ser feliz, es lo único que realmente vale la pena.  Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí. Valora a quienes te valoran, no pierdas el tiempo con alguien que no tiene tiempo para ti.
Desconozco su Autor.

lunes, 10 de diciembre de 2012

¿SIRVEN LAS DISCULPAS?



¿SIRVEN LAS DISCULPAS?

Cuando alguien trata de hacernos sentir culpables, se espera que digamos:
"Ahora lo veo claro, veo lo mala persona que fui, espero que puedas
perdonarme por las cosas terribles que he hecho".

Tengo mis serias dudas con respecto a la utilidad de las disculpas en
la mayoría de las situaciones.


Las disculpas sólo tienen valor cuando reconocemos que hemos hecho
daño a alguien y deseamos que ese alguien sepa que somos conscientes
de ello, y que lamentamos sinceramente nuestro modo de proceder.


No creo que las disculpas de esta clase sean sanas ni útiles.

La culpa es una emoción creada por el ser humano y crear sentimientos
de culpa en otros también es un hábito insidioso.

Echar la culpa es síntoma de otros problemas emocionales negativos.

Todo lo que sale mal, no debe necesariamente tener un culpable.
La culpa nos persigue, nos obsesiona y nos llega a paralizar.
¿Obtenemos algún beneficio de este sentimiento?
No, y entonces ¿Por qué la fabricamos?

Sin darnos cuenta somos generadores de culpas, las creamos y muchas veces
el entorno contribuye a que nos sintamos culpables, porque muchas personas
ante cualquier problema o dificultad optan por buscar o señalar a otro como
responsable de lo sucedido.
A partir de hoy cuando alguien nos haga sentir culpables, preguntémonos:
¿Qué está sucediendo aquí?

Es posible que descubramos que se nos está manipulando para que nossintamos culpables y llenar así las necesidades emocionales de otra persona.

No es necesario que nos sintamos culpables por la desgracia o infelicidad
ajenas, a menos que realmente las hayamos provocado.

La empatía y la comprensión ayudarán mucho más a nuestros semejantes.
No nos sintamos presionados para pedir disculpas.

La disculpa puede ser sólo un recurso para que alguien añada humillación
a nuestra culpa.


Podemos dejar de crearla y de inyectárnoslas como una droga.
Desconozco su Autor

domingo, 11 de noviembre de 2012

CON LOS AÑOS...




"..Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en  adelante, que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para  reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad  cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades  como la envidia, los rencores o los celos.

Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros...

Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no  discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa.....  Sin muchas golosinas en el paquete....

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es  lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas..
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí.. tengo prisa por vivir con la intensidad, que solo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan.

Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecha, en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tener verdadero éxito en la vida es: reír mucho y muchas veces, incluso en las peores circunstancias.

Autor: Margonio de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

Un Nuevo Día!!.......







Los kabbalistas dicen que cada día es como si el mundo fuera recién creado.
Este pensamiento tiene dos ramificaciones distintas, pero igualmente poderosas.

La primera es que cada día es un nuevo comienzo: no importa lo que sucedió ayer
o el día anterior.
 
Cuando nos levantamos en la mañana y tomamos el primer aliento,
es un nuevo día, una nueva vida.

Así, en un sentido positivo, si ayer fue un desastre, o si fuiste un tirano,
hoy puedes empezar de nuevo y convertirte en una persona completamente diferente.

Por otra parte, puesto que cada día tiene su propia "vida", no puedes confiar en el
trabajo que hiciste ayer, la semana pasada o el año pasado.
No puedes decir: "Ya hice suficiente".

Puede que hayas estado haciendo este trabajo espiritual durante los
últimos 15 años, pero si no estás cambiando hoy, el trabajo que hiciste anteriormente no importa.

No obtenemos puntos hoy por haber hecho el trabajo ayer.

Cada día, todo empieza de nuevo.

De esta forma, lo que importa es lo que haces hoy y lo que vas a hacer mañana.
Si no es así, rompes la conexión con la Luz.

Si no estás constantemente iniciando una conexión con la Fuerza de la Luz del Creador, ésta se estanca y se rompe.
Puedes ser  hoy alguien completamente distinto de quien eras cuando iniciaste tu
camino espiritual, pero eso no es suficiente.

Lo que importa es quién vas a ser, no quién has sido.
 Si miras hacia atrás, eres como la esposa de Lot, a quien se le
dijo que no mirara hacia atrás, y según cuenta el relato, se convirtió en una estatua de sal.

Mirar hacia atrás para ver lo que hemos hecho es lo que acaba con nosotros.
Debemos siempre mirar hacia delante.

Esta semana, sé consciente de los laureles sobre los cuales reposas.

Mira los  diplomas y los trofeos, no como marcadores de lo que has logrado, si no de lo  que eres capaz de lograr a partir de ahora.

Y si te sientes estancado, saciado, o un santurrón, no hay mejor momento que el presente para volver al camino.
Desconozco su autor

martes, 6 de noviembre de 2012

Muere Lentamente........



Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Martha Medeiros, escritora brasileña.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Carta de una madre a su hijo......


Hijo mio, cumples 30 años y parece que fué ayer que naciste. Espero que a través de todos estos años, haya sido lo que esperabas de mi como madre. No es fácil ser padres, no hay instrucciones de como serlo, pero siempre hicimos y dimos lo que creímos era lo mejor para tí y tus hermanas y creo resumirlo en lo siguiente:

Les dí la vida, pero no puedo vivirla por ustedes,

Pude enseñarles muchas cosas, pero no puedo obligarlos a aprenderlas.
Puedo dirigirlos aún, pero no responsabilizarme por lo que hacen.
Puedo instruirlos en lo malo y en lo bueno, pero no puedo decidir por uds.

Puedo darles amor, pero no puedo obligarlos a aceptarlo.

Puedo enseñarles a compartir, pero no puedo forzarlos a hacerlo.

Puedo hablarles del respeto, pero no les puedo exigir que sean respetuosos.

Puedo aconsejarlos sobre las buenas amistades, pero no puedo escogerlas por uds.

Puedo hablarles sobre el sexo pero no puedo mantenerlos puro.

Puedo contarles sobre la vida, pero no puedo edificarles una reputación.

Puedo decirles que el alcohol es peligroso, pero no puedo decirles NO para uds.

Les advertí acerca de las drogas, y estoy feliz que jamás las usaron!

Les exhorté la necesidad de tener metas altas, muchas las han cumplido pero no puedo alcanzarlas todas por uds.

Puedo enseñarles acerca de la bondad, pero no puedo obligarlos a ser bondadosos.

Puedo amonestarles en cuanto al pecado, pero no puedo hacerlos unas personas con moral.

Puedo explicarles cómo vivir, pero no puedo darles la vida eterna.

Pueden estar seguros que me he esforzado hasta el máximo para darles lo mejor de mi.... porque LOS AMO...
Pero lo que hagan de sus vidas dependerá solo de ustedes, aún cuando siempre esté con ustedes en pensamiento y corazón .

Las decisiones las tomarán USTEDES Y SOLO USTEDES. Sólo le pido a Dios que los ilumine, bendiga y dirija para que tomen las correctas.

La vida es el regalo que Dios nos hace,

La forma en que vivan VUESTRAS vidas, es el regalo que se haran a USTEDES MISMO.

LOS AMO Y AMARÉ MIENTRAS DIOS ME DE VIDA! QUE DERRAME SUS BENDICIONES POR SIEMPRE SOBRE USTEDES!! QUE LOS PROTEJA Y LOS HAGA INVISIBLES A LOS OJOS DEL ENEMIGO!
Tu Madre.

¿Por qué muere el amor?


Las decepciones.

Causadas por el abuso de confianza frecuentes. La falta de sinceridad, respaldada en muchas ocasiones detrás de una reflexión equivocada "por no herir sus sentimientos", "por no preocuparle", etc. es una actitud que va destruyendo lentamente la confianza.

La Pereza.

Del que se acomoda en una situación ya establecida y lo da todo por hecho. A esta actitud yo la clasifico como el "cáncer del amor". De ella deriva muy pronto, la rutina, la falta de respeto, el aburrimiento.

El Egoísmo.

Es imposible que un amor perdure si se dejan llevar cada uno de sus instintos egoístas, pues el amor, aunque necesita una reciprocidad, es ante todo una donación de tu yo interior, de tu espiritualidad.

El tiempo y la distancia.

Si pasa el tiempo sin ninguna clase de relación y existe una distancia, el sentimiento queda como dormido, se corre un gran riesgo, puede desaparecer, por no alimentarse aunque el recuerdo entrañable de ese sentimiento vivido, sólo se guarda en el corazón.

Desconozco su autor

Cuánto Duele no Tener Éxito.....


Cuenta una fábula que en cierta ocasión había un perro que estaba echado en el suelo y por alguna razón mostraba estar incómodo. Su molestia era tal que sin parar aullaba con dolor. Ahuuuuu... Ahuuuuu...

La gente lo veía con inquietud mientras su aullido lastimero continuaba: Ahuuuu!! Ahuuuu!!

Hasta que alguien preguntó a su dueño: ¿Porqué llora este perro?

Y el serenamente contestó: El perro aúlla porque está sentado sobre un clavo...

Y entonces, pegunto la primera persona, ¿¡porqué no se levanta!?
Y la respuesta fué: Porque aún no le duele suficiente.

Moraleja: algunas veces sentimos dolor, un dolor intenso por el estilo de vida que llevamos. Nos quejamos, sufrimos en silencio, deseamos una vida distinta. El dolor por no tener éxito puede ser muy intenso. El no poder dar a nuestras familias algo mejor o bien la pesada carga de las deudas hacen que nuestro "aullido" apenas se escuche.

Pero lamentablemente nos falta acción.

Falta la decisión por levantarse y salir adelante. Si este cuadro te define, seguramente es el momento de actuar. De dejar de lamentarte y decidir de una vez por todas un cambio radical en tu vida.

Cualquiera que sea tu necesidad principal: económica, emocional, familiar, espiritual o laboral. Hoy puedes comenzar a cambiar. Es una decisión personal. Es un paso hacia una vida mejor, pero comienza con voluntad propia.

Recuerda que nadie lo va a hacer por ti. Y como dijo Albert Einstein:
"Hacer lo mismo y esperar resultados distintos, es un síntoma de locura".

Desconozco su autor.

sábado, 8 de septiembre de 2012

La Prisa, nuestra ENEMIGA ...

El mundo acelerado en el que vivimos nos vuelve impacientes e irritables y nos impide gozar de las maravillas del mundo.

Tratamos de apresurar la madurez de nuestros niños.

A los cinco años, le decimos:
¿Por qué no te comportas como una persona mayor?
Queremos que se comporten como adultos, no porque sea mejor para ellos, sino porque es más cómodo para nosotros. Y nos privamos así de que nos ofrezcan su frescura, curiosidad, asombro y su alegría espontánea.

En cierta ocasión, un padre preguntó al rector de una universidad si el plan de estudios no podía simplificarse, a fin de permitirle a su hijo concluirlo "por medios más rápidos".

Ciertamente -le respondió-, pero todo depende de lo que usted pretenda hacer de su hijo.

Un roble le toma cien años para crecer.

A una calabaza, le bastan dos meses.

La naturaleza suministra abundantes indicios de que nuestro ritmo apresurado no es natural.
Cuando uno abandona la ciudad y camina entre los árboles que crecen lentamente y las montañas silenciosas, uno absorbe un poco de la calma y tranquilidad de la naturaleza.

El sol se tomará siempre el tiempo que necesite para salir y para ponerse. No se le puede apresurar.

Sin embargo, en el mal uso de la paciencia corremos el riesgo de volvernos espectadores inactivos, en vez de hombres de acción, capaces de contribuir a que acontezca lo mejor. Paciencia no significa pasividad, es decir, esperar que todas las cosas se nos den hechas.

Es más bien el principio de comenzar anticipadamente y tomarse el tiempo que uno requiera para hacer las cosas.

Las mejores cosas de la vida no pueden apresurarse.

Autor: Harold Kohn

domingo, 22 de julio de 2012

Los extremos se tocan

                                 Para padres y madres, y para los que serán.

Somos las primeras generaciones de padres decididos a no repetir con los hijos los errores de nuestros progenitores.  Y en el esfuerzo de abolir los abusos del pasado, somos los padres más dedicados y comprensivos pero, a la vez, los más débiles  e inseguros que ha dado la historia.  Lo grave es que estamos lidiando con unos niños más beligerantes y poderosos que nunca.

Parece que en nuestro intento por ser los padres que queremos tener, pasamos de un extremo al otro.  Así, somos la última generación de hijos que obedecieron a sus padres y la primera generación de padres que obedecen a sus hijos.  Los últimos que le tuvimos miedo a los padres y los primeros que les tememos a los hijos.  Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos.  Lo que es peor, los últimos que respetamos a nuestros padres y los primeros que aceptamos que nuestros hijos nos falten el respeto.

En la medida que el permisivismo reemplaza al autoritarismo, los términos de las relaciones familiares han cambiado en forma radical, para bien y para mal.  En efecto, antes se consideraban buenos padres a aquellos cuyos hijos se comportaban bien, obedecían sus órdenes y los trataban con el debido respeto.  Y buenos hijos a los niños que eran formales y veneraban a sus padres.

Pero en la medida en que las fronteras jerárquicas entre nosotros y nuestros niños se han ido desvaneciendo, hoy los buenos padres son aquellos que logran que sus hijos los amen, aunque poco los respeten.  Y son los hijos quienes ahora esperan respeto de sus padres, entendiendo por tal que les respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias y su forma de actuar y de vivir.  Y que, además, les patrocinen lo que necesitan para tal fin.  .Como quien dice, los roles se invirtieron y ahora son los papás quienes tienen que complacer a sus hijos para ganárselos y no a la inversa, como en el pasado.  Esto explica el esfuerzo que hacen hoy tantos papás y mamás por ser  los mejores amigos y por querer parecerse al máximo a sus hijos.

Se ha dicho que los extremos se tocan.  Y si el autoritarismo del pasado llenó a los hijos de temor hacia sus padres, la debilidad del presente los llena de miedo y menosprecio al vernos tan débiles y perdidos como ellos.  Los hijos necesitan percibir que, durante su niñez, estamos a la cabeza de sus vidas como líderes capaces de sujetarlos cuando no se pueden contener y de guiarlos mientras no saben para dónde van.

Si bien el autoritarismo aplasta, el permisivismo ahoga.  Sólo una actitud firme y respetuosa les permitirá confiar en nuestra idoneidad para gobernar sus vidas mientras sean menores porque vamos adelante liderándolos y no atrás cargándolos y rendidos a su voluntad.  Es así como evitaremos que las nuevas generaciones se ahoguen en el descontrol y hastío en el que se está hundiendo una sociedad que parece ir a la deriva, sin parámetros ni destino.

Los límites ubican al individuo.

ÁNGELA MARULANDA  socióloga.



miércoles, 18 de julio de 2012

Ruptura Sentimental. Qué hacemos si tenemos amigos/trabajo en común?

                                                                      
En le trabajo Es muy corriente el conocer a la pareja en el ámbito de trabajo, donde se pasa mucho tiempo al día, o que, después de un tiempo de relación, se haya conocido a su círculo de amistades y se haya entablado una buena relación con ellos. En estos casos se presenta un conflicto, Se rompe con todo o se afronta?

Nerea Bárez e Isabel Echevarría, psicólogas de NBP sicología, nos explicaban que “No podemos detener toda nuestra vida por una ruptura. Si trabajamos con nuestra ex-pareja, es evidente que puede ser difícil mantener la distancia que hace falta en los primeros momentos, pero para nada es recomendable abandonar el trabajo”. Una opción que podemos adoptar es pactar algunas pautas para, sobre todo al principio, no coincidir excesivamente en los lugares comunes o no trabajar en permanente contacto.

Superar ruptura 

La ruptura en el caso de las relaciones de amistad hay que valorar que vínculos hemos desarrollado con las otras personas y hasta que punto son esenciales en nuestra vida y no nos van a perjudicar. Hay que tener cuidado con esto ya que, como nos explicaban las psicólogas de NBP sicología, “Ni es recomendable alejarse de todo lo que tenga que ver con el ex para evitar verle o saber de él, ni todo lo contrario, esto es, mantener amistades solo para investigar o continuar sabiendo algo de él”. Si de verdad son personas con las que tenemos una amistad basta con quedar con ellos a solas, no hace falta coincidir con la ex-pareja.

Superar una ruptura parte de la base de que uno mismo quiera hacerlo. Hay que ser conscientes de que la relación se ha terminado y hay que seguir hacía adelante. En un primer momento deberemos hablar del tema y no guardárnoslo para nosotros mismos pero, éste no debe acaparar las conversaciones de las 24 horas del día. El mejor consejo a seguir es: Divertirnos, sentirnos bien, recordar como éramos antes de conocer a nuestra ex pareja y querernos.
Autor: En Femenino.