domingo, 31 de julio de 2011

Aprendiendo a Olvidarte .....

                                                         Aprendiendo a Olvidarte .....
                  
En muchas ocasiones la vida nos lleva por senderos dolorosos, encontramos amores que por poco nos matan, y es porque no sabemos amar y respetarnos a nosotras mismas como persona y mujeres.

El día en que aprendamos a amar con medidas y a respetarnos, esta historia no les podría ocurrir…

Siempre que me dicen que te olvide es cuando más te recuerdo, cuando dicen que estoy en una mala relación soy consciente de que es cierto, pero no puedo evitar quererte como te quiero.

No puedo borrar de una pincelada todas las cosas que hemos pasado juntos, he leído revistas de autoayuda, médicos, y todo lo necesario para salir adelante y no podía, era como que me ponían cemento en los pies y no me podía mover. Aunque me tratabas como basura ahí seguía yo, esperando algún milagro que te hiciera cambiar.

Pasó el tiempo, seguí siendo la mujer que cumplía tus necesidades, la que siempre perdona, la que siempre espera a que vengas a verme, y así me fui perdiendo y aniquilando como persona pues sólo miraba por ti y a través de ti.

Sabía que estaba mal, que no me respetaba… pero no sabia que era eso para mí, yo era tu marioneta, la que a veces le tocaba la “suerte” de que me vinieras a verme o recordaras que existía, y ya era un hábito en mí el llorar esperando que me llamaras o vinieras a casa.

Pero una mañana cualquiera me miré al espejo y me dije: “Estoy perdida, sé que él no se merece que le ame pero, ¿cómo me arranco este amor del corazón?, ¿cómo le pido a mis ojos que detengan sus lágrimas cuando lo único que deseo es llorar por no tenerlo como yo quisiera?”

He pasado muchas noches leyendo revistas, muchas noches tratando de concienciarme que no te merecías nada de mí. Pero a la hora de la verdad, cuando llegabas me olvidaba de todo lo que había sufrido y corría a tus brazos para que me regalaras un poco de tu tiempo, y me bastaba, me convertí en menos que la basura que había en mis zapatos.

No tenía dignidad, y mucho menos orgullo, pero ¿quién le dice al corazón de esas palabras? Yo sólo sabía que te amaba, que no podía vivir sin ti, que todo lo que me dijeran me entraba por un oído y me salía por el otro porque yo confiaba en ti, no en todas esas personas extrañas que me decían que estaba mal, que mi relación no era sana.

Yo no lo podía comprender, estaba en un hoyo del cual yo misma rehusaba salir, porque si dejaba que mi otro yo aflorara no te vería más. No te gustaban las peleas, sólo quería palabras bonitas y que la casa tuviese las comodidades para que al venir te sintieras a gusto. Durante tus largas ausencias me fui enfermando de tanto esperar, ya no era ni la sombra de lo que habías conocido, lo había perdido todo, me aislé de todos lo que me hablaran mal de ti, porque tú para mi eras mi mundo.

Fue tanto el desgate de la relación que caí enferma, tú no apareciste por ningún lado. Todo estaba acabado para mí, sin ti ya no quería vivir, no podía ni respirar si no estabas tú, era dependiente de ti, total y absolutamente de ti.

Cuando toqué fondo y sentí que mi vida era un hilo, reaccioné, me levanté de entre las cenizas como pude, con muletas pero me levanté de nuevo. Mi vida contigo me pasó por la mente como una película y me odié por ser tan poca cosa, y dije ¡Basta, no más! No quiero verte más, me has hecho daño y me dejaste en la calle sola, sin amigos sin familia, mientras tu vivías alegremente tu vida”.

Ese día me levanté, volví a mirar la vida con buenos ojos, busqué ayuda, sabía que aún te amaba porque no se puede dejar de amar con sólo decirlo, pero hay que sanar heridas y ser valientes, mantenerse firmes al tomar una decisión.

Retomé mi vida, volví a re inventarme y salí adelante, pisé fuego, pasé por valles oscuros todo lo malo lo viví, pero hoy que ya es pasado, te veo acabado. No te odio, me das pena pero JAMÁS volvería contigo. El tiempo hará lo suyo y un día quedarás en tan sólo un recuerdo, pero nunca más volveré a caer tan bajo como caí, mendigando amor… nunca mas me volverá a ocurrir.

Me di cuenta que soy mujer, valiente, DECIDIDA, con amor propio y que mañana para mí será otro día.

- Ya no lloraré por ti y por nadie, nunca buscaré sobras de otras –
- Para llegar a mí hay que hacerlo con respeto y amor -

Nunca más permitiré que alguien me haga llorar, volveré a sonreír y caminaré por la calles con una sonrisa es mis labios. Toda revista, página web, y todo lo que me hace sentirme valiosa lo conservo como un tesoro, para que cuando las dudas afloren en mí, sepa decir NO, yo no recibo amores a medias.

- Merezco ser feliz y que alguien me acompañe por el camino de la vida. -
Desconozco su autor

¿CARÁCTER O MAL GENIO?

                                                     ¿CARÁCTER O MAL GENIO?             

Cuando alguien nos dice que tenemos mal genio, casi siempre contestamos aclarando que lo que tenemos es carácter, no mal genio.

¿Qué diferencia hay?

Tener carácter es algo positivo. Algo reconocido y valorado socialmente. Generalmente estas personas tienen picardía, son hábiles en las relaciones sociales, saben cómo conseguir lo que desean y lo manifiestan.  Son personas inquietas, que cuestionan y triunfan.

Contrario a la persona que es dócil y sumisa.  El carácter es sinónimo de vitalidad, energía e inconformismo sin salirse de las normas socialmente establecidas.

El mal genio encierra todo lo negativo. El propio adjetivo lo introduce. Algo que es malo, difícilmente puede ser admirable.  Nadie quiere tener mal genio, ni que se lo recriminen, ni admitirlo.  Es una llamada de atención que nos duele, que nos rebela porque no es algo que podamos incluir en la lista de las virtudes.

El mal genio brota sin filtros, se desborda, nos controla e invade. Nos deja abducidos en un cuerpo que grita, impone y no razona. Es un acto visceral.

¿Se puede controlar el mal genio?

El mal genio acecha en cada esquina, el tráfico vehicular, en discusiones de familia, etc.  El rencor, el dolor, la angustia y la represión, pueden activarlo. Es tan sencillo, que lo realmente admirable es controlarlo.

¿Por qué no nos ayuda el carácter?

Un buen uso de esta virtud podría ser controlar todo lo que el mal genio puede producir; enfrentamientos insalvables, daño físico y moral, frustraciones y violencia. Pero no, decimos tener carácter y cuando este tiene que asomar para poner orden, lo escondemos como culebra asustada, y así no nos sirve para nada.  Resumiendo, el mal genio se come al carácter.

Personas con mal genio

Algunas personas, independientemente de su edad, exteriorizan con frecuencia sus enfados provocando situaciones desagradables, bien porque no puedan evitar esos brotes de mal humor o bien porque conscientemente no quieran hacerlo. Veamos las distintas actitudes de las personas y algunas prácticas para intentar corregirse.

1.    Maduración y autodominio

La educación y el autodominio son claves para controlar el mal genio y favorecer la convivencia.  Las manifestaciones continuas de mal genio suponen una falta de control o autodominio. Lo sufren aquellas personas que aún no han aprendido a manejar la rabia y la ira o a tolerar las frustraciones. Es normal tener esos sentimientos.

Lo que no es tan normal es que personas con edad avanzada hagan continuas manifestaciones externas de su ira, rabia o frustración. Suelen gritar, hacer gestos exagerados y dejan salir todo lo que sienten sin ningún dominio de la situación y sin respeto hacia los demás.

Todos hemos presenciado alguna vez cómo una comida o reunión queda boicoteada por las manifestaciones de mal genio de alguno de los presentes, ante la mirada atónita de los demás que no pueden entender qué es lo que ha provocado esa reacción tan exagerada, nunca justificada entre personas adultas. 

Las personas hemos aprendido unas normas de convivencia a través de la educación, hemos ido aprendiendo a controlar nuestras emociones o a no exteriorizarlas. Desde la infancia nos enseñan que gritar cuando estamos enfadados, hablar a voces, etc. no son conductas educadas.

Por lo tanto, controlar el mal genio forma parte de un proceso de maduración personal que consiste en poder enfadarse sin perder el control de sí mismo, evitando la exageración y teniendo presente el respeto a los demás.

2.    Diferentes caracteres

Hay personas que por naturaleza tienen un carácter tranquilo y apacible y otras que por el contrario son más nerviosas y suelen irritarse con facilidad.  Dentro de estas últimas, podemos diferenciar entre las que luchan por modelar su carácter y sienten arrepentimiento cuando han provocado una pelea o discusión fuera de tono, y las que no suelen arrepentirse de sus actos sino que los justifican y no sienten vergüenza de su actitud, pudiendo incluso llegar a ser realmente agresivos.

Una característica de las personas que tratan de dominar el mal genio es que tras una discusión en la que ha habido gritos y malas formas, tienen un sentimiento de frustración y lo que realmente les desespera es no haber podido dominar las emociones ni haber controlado la situación.

Sufren lo que coloquialmente denominamos "un pronto", pero no son verdaderamente agresivas. Estas personas, mediante el auto-control pueden con el tiempo evitar estas reacciones, ya que tienen una voluntad positiva en este sentido.

En el otro grupo encontramos a aquellas personas que no sólo no se arrepienten de sus airadas reacciones, sino que en muchos casos incluso se jactan de ello. Piensan que por ello son más respetadas y siempre encuentran razones para justificar su actitud. 

En estos casos estamos ante un problema más profundo, en muchas ocasiones suelen mezclar soberbia y mala educación y pueden hacer la vida insoportable a los que le rodean, provocando en muchas ocasiones situaciones desagradables. Es más difícil que estas personas corrijan su actitud, ya que no tienen ninguna voluntad de conseguirlo.

3.    ¿Cómo corregir el mal genio?

    Identifica aquello que te genera malestar. Si eres capaz de investigar lo que desencadena tus sentimientos de ira, podrás tomar mejores decisiones acerca de cómo enfrentarte a esos disparadores. Si estás preparado, podrás contar con estrategias preventivas que te ayudarán a mantener un mejor control de tus emociones negativas.

Tómate un tiempo de espera. Simplemente “contar hasta diez” o esperar un tiempo antes de reaccionar, puede apaciguar tu primera reacción. Los impulsos no suelen ser buenos consejeros, por ello respira profundo y piensa antes de actuar.

    Aléjate de personas que te irritan. Procura no estar en compañía de personas con las cuales no te sientes a gusto. Es tu derecho elegir con quién quieres estar o entablar una conversación, y en aquellos momentos en los cuales no es posible elegir, procura hacer uso de tu derecho a decir y contestar lo justo y necesario.

Realiza ejercicio. La actividad física puede proveerte una salida saludable a tus emociones negativas, especialmente si sueles estallar a diario. Elige aquella que sea más acorde a tus capacidades y gustos. Sólo tienes que animarte y empezar a descargar tus tensiones disfrutando de algo que sea de tu agrado.

    Practica técnicas de relajación. Desarrollar habilidades y destrezas para relajarse, puede ayudar a controlar el mal genio cuando comience a brotar. Usa tu creatividad, escucha música, escribe, aprende técnicas de respiración y relajación corporal, o intenta con clases de estiramiento y yoga.

    Piensa en las consecuencias de tus actos. Decir o hacer cosas que hagan daño suele ser muy peligroso. Te arriesgas a lastimar o herir a alguien. Por ello, mantén la calma cuando te sientas enojado y esfuérzate por postergar la charla o discusión para un momento de mayor tranquilidad, ya que furioso no llegarás a buen puerto.

Las personas que son capaces de controlar su mal genio, se enferman con menor frecuencia, y se sienten mejor emocionalmente, además de ser más amigables y sociables.  En caso de que no puedas controlarte, solicita ayuda profesional. Un tratamiento adecuado podrá ayudarte a vivir de manera más plena y satisfactoria.

Un Abrazo, que Dios te bendiga, te muestre su rostro, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad;
Desconozco su Autor

Las heridas del pasado...

                                                             Las heridas del pasado...
         
La vida necesita talento y capacidad para superar los reveses y traumas que se han ido produciendo a lo largo de ella. En el mundo antiguo existía la expresión poliorcética, que era el arte de la fortificación en la guerra.

La fortaleza es la virtud de los que soportan y resisten. La vida es la gran maestra: enseña más que muchos libros, sus lecciones son aprendidas en la falda de los acontecimientos que nos suceden, es menester pasar por sus vericuetos y pasadizos, hasta descubrir nuestra ciudadela interior.

Es fácil orientar la vida en las distancias cortas, pero sólo las personas singulares y de gran solidez son capaces de diseñar la vida para las distancias largas. Es necesario tener una visión larga de la jugada existencial. Las voluntades débiles emplean discursos y teorías, mientras que las fuertes lo traducen en actos coherentes y positivos.

Los traumas de la vida afectan a los grandes argumentos de ella. No hay que olvidar que en el amor casi todas las cumbres son borrascosas. Hay que descifrar el jeroglífico de cada biografía, lo que no se ve, lo que se esconde debajo de la apariencias.

Cada uno necesita resolverse como problema. El hombre maduro es aquel que ha sabido reconciliarse con su pasado. Ha podido superar, digerir e ir cerrando las heridas de atrás. Y a la vez, ensaya su mirada hacia el futuro prometedor e incierto.

Esa es una de las tareas que hacemos los psiquiatras en la psicoterapia: hacer la cirugía estética de la historia personal, para que haga una lectura más positiva de lo que ha sido su trayectoria. Excursión retrospectiva que cierra heridas, suaviza segmentos dolorosos y ayuda a mirar con amor hacia aquellas parcelas especialmente conflictivas.

La vida es como un boomerang: movimientos de ida y vuelta. Lo que siembras, recoges. La vida es un resultado. A la larga sale lo que hemos ido haciendo con ella. Trabajo gustoso y esforzado, grato y difícil, alegre y con sinsabores. lo importante es que no pasen las horas, los días, las semanas, los años... en balde, tirando de la existencia sino que sepamos llenarla de un contenido que merezca la pena y que se inserte dentro del programa personal que cada uno debe ir trazando.

El arte de vivir consiste en saber que el ser humano es al mismo tiempo el artista y el objeto de artesanía, el escultor y la talla, el pintor y el lienzo, el músico y la composición sinfónica. Lo importante no es vivir muchos años. Lo esencial es vivirlo satisfactoriamente, con el alma.

La vida es plena sí está llena de amor y uno consigue poseerse a sí mismo. Ser dueño de sí mismo es pilotar de forma adecuada la travesía que uno ha ido escogiendo, procurando ser fiel a sí mismo y a sus principios.

El psiquiatra es un perforador de superficies. Baja al cuarto de máquinas de la conducta. Intenta descubrir intenciones, planes, metas, el porqué de sus audacias y sus retrocesos. No hay que perder de vista que la vida de cada uno tiene como sedimento la llamada experiencia de la vida.

Ese pasado vivido a nivel personal con intensidad de protagonista de primera persona. Son cosas que me han pasado a mí. Que han dejado huella en mi biografía y que la van troquelando paso a paso. Me veo forzado a seguir hacia delante cueste lo que cueste.

Pero cuento con un repertorio de usos psicológicos, que parpadean a la hora de poner en práctica lo mejor que se ha ido almacenando en la bodega de mi intimidad. Procuro ir detrás del hilo de Ariadna, que me conduce hasta el corazón de los hechos y descubre el jeroglífico de mi conducta.

Los griegos decían que en la vida se podían describir tres etapas: una primera en la que uno es «autor», otra que le sigue, en la que uno es «actor» y una última en la que uno es «espectador».

Cada una corresponde a un tiempo histórico:futuro, presente y pasado. Las secuencias al revés. Cuando uno es joven está lleno de posibilidades; todo puede ocurrir; el abanico de metas es rico y diverso y cada uno tiene que ir espigando aquellas a las que se siente más inclinado.

Pero cuando uno es mayor está lleno de realidades. «Posibilidades y realidades constituyen un arco en el que se sitúa la realización personal». En la actualidad, al joven le hemos hipertrofiado el presente. Es la exaltación del instante. Eso coincide con lo que los psicoanalistas llaman «la muerte del padre». Falta visión de futuro.

Y el futuro es casi todo.Nos pasamos la vida pensando en el día de mañana. Ilusión, entusiasmo, las promesas por delante, la vida como anticipación, diseñar lo que uno quiere ser cuando sea mayor.

Ahí es nada. En ese horizonte va emergiendo «el proecto personal». Lo que uno quiere hacer con su vida Es la delicia de abrir los ojos y soñar, pero al menos con un pie en la tierra.

Luego, cada uno va descubriendo las dificultades y limitaciones, su espalda. Pero sin perderle la cara a los objetivos y anhelos. Una dialéctica de uno mismo con la realidad va poniendo las cosas en su sitio.

Hablamos de una sociedad moderna, abierta, liberal, europea, con valores clásicos y otros nuevos (de recambio), que abren nuevas perspectivas y esperanzas. Y al mismo tiempo, descuidamos los grandes temas de la vida de forma sistemática: el amor, la amistad, la vida conyugal, la importancia de la familia, el respeto por la educación, el convertir la sexualidad en religión y a la vez, haberla banalizado.

Para un psiquiatra es adentrarse en una jungla de datos en donde reina un desorden bastante patente.

En la Psiquiatría hay varios trastornos psicologicos que hipertrofian el pasado de forma enfermiza. Unos son los «nostalgicos»: que opinan que cualquier tiempo pasado fue mejor; otros, los «depresivos»: que dejan de vivir la vida como anticipación y programa y se instalan en la culpa retrospectiva de los hechos antiguos y mientras dura su fase depresiva, el cristal con el que miran el pasado es siempre negativo; los «neuróticos» viven heridos por el pasado, no han podido superarlo, quedándose atrapados en sus redes, anclados en los peores recuerdos y vivencias, lo que impide mirar con esperanza hacia delante... fijación retrospectiva , pasillo del ayer en su peor versión, en donde el antaño asienta sus reales y machaconamente impide mirar por sobre elevación.

Una cuarta variedad de la patología del pasado lo constituye el «síndrome de Peter Pan»: negarse a crecer y a madurar y preferir quedarse en la época dorada de la infancia, donde todo es protección: «he elegido ser siempre niño y muchacho, no quiero aprender cosas serias ni ser mayor» dice Peter Pan al capitán Crochet.

Quiero volver a los argumentos del principio para enfatizar la idea central del artículo. Lo diré de otra manera. Vivir con ilusión y argumentos. Mirando hacia delante.

Ser capaz de pasar las páginas negativas, azarosas, duras, frustrantes, aquellas que han frenado la marcha o nos han sacado de la pista por la que circulábamos y nos han metido en una circunstancia conflictiva, de retroceso evidente.

«La prosperidad está siempre en el porvenir». Pero la base debe ser ésta: sentirse uno a gusto consigo mismo, que es condición «sine quanom» para que se relacione bien con los demás.

Tener una cierta paz interior, hilvanada en su fuero interno de coherencia e invención. Una mezcla de inteligencia bien compensada con sentimientos positivos, que son capaces de disolver todo aquello del pasado que hiere y pone sobre la mesa lo peor de uno mismo.

Una personalidad psicológicamente sana es aquella que tiene asumido el pasado (con todo lo que eso significa) y vive instalada en el presente que le sirve de puente colgante, para transportarlo hacia el porvenir. La felicidad está en el futuro, en los cien pájaros volando.

El mañana venidero es aventura y contingencia, tejido de un misterioso secreto que irá sacando lo mejor. También asomará lo negativo. Pero el arte de vivir consiste en sacarle a la existencia el mejor jugo posible que se hospeda en su interior; extraerle hasta la última gota del zumo que la recorre por dentro. Retórica de sello propio.

Estilo «sui géneris». Marca de la casa. Mapamundi de la geografía intima, recorrido de valles profundos y lomas escarpadas. Expectación y perspectiva.

El pasado debe servirnos para dos cosas: como «arsenal de conocimientos» que se han ido depositando en nuestra biografía y que constituyen ese subsuelo privado de la memoria que se llama «experiencia de la vida». Sabiduría silenciosa y elocuente, callada y a voces, que actúa sin nosotros saberlo. Y también, nos sirve para «aprender en cabeza propia».

Pasado, presente y futuro. Recuerdos, datos e ilusiones. Posibilidades y realidades. Amor por los tres costados. La vida verdadera es un encuentro con lo mejor de uno mismo. Encuadernar la biografía con indulgencia, sabiendo perdonarnos y cerrar sus heridas con suavidad y comprensión.

La felicidad es la ley natural del ser humano, es como la réplica de la ley de la gravedad: todos aspiramos a ella. Hoy, para bastante gente, la felicidad queda reducida a bienestar, nivel de vida y posición económica. Pero la felicidad a la que debemos aspirar ha de ser razonable, no utópica, en la cual el amor , el trabajo y la cultura, den de sí al máximo.

La felicidad no es alergia al sufrimiento, sino el sufrimiento superado, al sobre naturalizar los reveses, golpes y ese verse uno zarandeado por la marea negra de la frustración , las derrotas y el arbol genealógico de los Buen-día. Física y metafísica.

El tiempo, ese testigo impertinente de nuestra vida, asiste y resiste a los embates de la condición humana.
Autor: Enrique Rojas

DAR PARA RECIBIR....

                                                         DAR PARA RECIBIR....     
       
Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al borde del camino cuando vio a lo lejos venir al rey con su corona, su capa y sus seguidores.

En eso pensó: "Le voy a pedir, porque los reyes son generosos y de seguro me dará siquiera lo necesario para vivir el día de hoy". Y cuando el rey pasó cerca, le dijo: "Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?" Aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho más.

Pero con gran sorpresa suya el rey le miró y le dijo: "¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?" El mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo:

Pero su majestad, ¡yo no tengo nada, soy pobre!".


El rey respondió: "Algo debes de tener. ¡Busca!".
En su asombro, el mendigo buscó entre las cosas de su pobre morral, y se dio cuenta que solo tenía 5 granos de arroz para comer ese día. Pero se los dio complacido al rey, imaginándose que sus familiares nunca le creerían cuando les dijera que él había socorrido nada menos que al rey.

Complacido el rey dijo: "¡¿Ves como sí tenías?!" Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz.
El mendigo dijo entonces:

"Su majestad, creo que acá tengo otras cosas", pero el rey le dijo:

"Solamente de lo que me has dado de corazón, te puedo yo dar".
Es fácil en esta historia reconocer como el rey representa a Dios, y el mendigo a nosotros. Notemos que el mendigo aún en su pobreza intenta socorrer al rey cuando éste se lo pide.
Ocasionalmente, Dios nos pide que le demos algo para así demostrarle cariñosamente que somos sus hijos y él es el Padre bueno.


Unas veces nos pide ser humildes, otras ser sinceros o no ser mentirosos.
Nos negamos a darle a Dios lo que nos pide, pues creemos que no recibiremos nada a cambio, sin pensar en que Dios devuelve el ciento por uno.

No sé qué te pida Dios en este momento.

¿Confianza?
¿Sencillez?
¿Humildad?
¿Abandono en su voluntad?
No lo sé.

Solamente sé, que por lo que le des, te devolverá mucho más, y recuerda no darle solamente unos pocos granos, dale todo lo que tengas, pues sinceramente, VALE LA PENA.
Autor: P. Alberto Ramírez.

Es peor un Divorcio que la muerte de un Padre

                                                            
                                      Es peor un Divorcio que la muerte de un Padre

Mantener un matrimonio a veces es difícil, pero proteger a los hijos después de un divorcio puede ser aún más complicado.

Sufrir depresión, tener problemas en la escuela, y desarrollar menos habilidades sociales en comparación con otros niños, son algunas de las dificultades que padecen los hijos de padres divorciados.

Estas características han sido dadas a conocer por un estudio de la University College Dublin que reveló que los efectos del divorcio son más dañinos para los hijos que la muerte de uno de los progenitores.

La investigación demostró su resultado más sorprendente cuando halló que la sensación de pérdida que se experimenta como resultado de un divorcio es mayor que la experimentada con con la muerte de un padre.

Sus reales efectos


Ante estos hechos, Patricia Casey, la autora de la investigación, muestra su preocupación por la sub-estimación que se tiene, acerca de los efectos que el divorcio causa en los hijos.

Los niños sí sufren por la separación y el divorcio -asegura la profesional-; y señaló que su intención es corregir la idea difundida de que la separación es una alternativa positiva para las parejas que atraviesan por un matrimonio «malo», aseguró la profesional.

«Nadie debería engañarse con la idea de que el divorcio es fácil», agregó y sostuvo que «mantener un mal matrimonio juntos es difícil, pero proteger a los hijos después de un divorcio puede ser aún más complicado. Las parejas necesitan darse cuenta de esto».

Casey citó estudios que confirman sus resultados como el elaborado por Judith Wallerstein de la Universidad de California en Berkeley.

Otro estudio sobre el divorcio que están en Internet -en inglés- es el elaborado por The Heritage Foundation, titulado «Los Efectos del Divorcio en América», que revela que los hijos de los divorciados sufren más abusos, presentan más problemas de salud, conducta y emocionales, y son más propensos a caer en crímenes y abuso de drogas.

Psicología de los hijos del divorcio

La citada psicóloga californiana Judith Wallerstein aporta en su obra «Law and Divorce»("Ley y Divorcio") conclusiones contundentes sobre el perfil psicológico de los hijos de divorciados. Según la investigación:

- 25% de ellos no ha terminado el colegio (contra 10% de hijos normales).

- El 60% ha requerido tratamiento psicológico (contra el 30%).

El 50% ha tenido problemas de alcohol y drogas antes de los 15 años.

- El 65% tienen una relación conflictiva con el padre (sólo el 5% ha recibido ayuda económica sustancial por parte del padre).

- Pese a que la mayoría pasan los 30 años de edad, apenas el 30% se ha casado.

- Del total de casados, el 50% ya se ha divorciado.

Según la experta, aunque las reacciones psicológicas al trauma son diferentes y tan variadas como el número de individuos, existen algunas constantes. En efecto, los hijos de los divorciados sufren sentimientos de culpa, irritación y malhumor, y una gran desconfianza o incapacidad para expresar sus sentimientos auténticos en el momento adecuado.

Autor: Fuente: ACI

10 Condiciones Mínimas para Otorgar el Perdón en el Matrimonio

                           10 Condiciones Mínimas para Otorgar el Perdón en el Matrimonio                                 
El perdón no es solamente de hecho y sin palabras, ni solo de palabras pero sin hechos.

Voy a poner énfasis en el perdón en los casos graves de: Infidelidades, maltratos físicos o emocionales, abusos infantiles, adicciones a las drogas, juegos, alcohol, derroches económicos, etc. Ejercitar la virtud del perdón es una decisión tanto para la esposa como para el esposo.

Todos tenemos que perdonar no solamente siete veces, si no setenta veces siete, que quiere decir que hay que perdonar siempre.

La convivencia diaria origina pequeños roces que muchas veces requieren el inmediato y sincero perdón, sin más explicaciones. El verdadero perdón es una opción voluntaria, y es un proceso que hay que irlo fomentando poco a poco.

10 Condiciones mínimas para otorgar el perdón en casos de faltas graves.

- Que el perdón se solicite antes de otorgarse y que se pida clara, concreta y sinceramente.

- Que el ofensor demuestre sin equívocos ni dobleces un firme arrepentimiento.

- Que el ofensor exprese claramente el propósito de no volver a repetir la ofensa, bajo la condición de “tolerancia cero” a la más mínima veleidad.

- Que se intente restañar las heridas o cicatrices producidas, todavía abiertas o ya cerradas.

- Que se proponga un plan con sus fases y fechas para poner los medios necesarios y razonables para evitar las causas que motivaron la culpa grave por la que se pide el perdón. Quien evita la ocasión evita el peligro.

- Que haya un proyecto perfectamente claro de seguimiento y control de los medios a emplear y de la consecución de los propósitos u objetivos establecidos, expresándose en “banderas rojas” que avisen con antelación suficiente las modificaciones sobre lo pactado o que avisen la llegada de peligros.

- Que haya un nuevo acuerdo de mínimos para la convivencia, como una hoja de ruta, expresada en todos los conceptos: Económicos, religiosos, civiles, sociales, “amorosos”, familiares, etc. Como si fuera unas capitulaciones prematrimoniales.

- Que quede bien establecido que no habrá nuevas oportunidades de reconciliación si se repiten las faltas graves.

- Que se acepten claramente las graves consecuencias que han supuestos para los otros miembros de la familia, en el presente y supondrán en el futuro las acciones tomadas que ahora se discuten, con el fin de proteger en el futuro de esas malas acciones a los mas indefensos y si es posible repararles el daño causado.

- Que se comprometan solemnemente ambas partes a eliminar el rencor, el resentimiento y la desconfianza y a intentar sustituirlos por el amor, la educación y la feliz convivencia.

- No es negociable la repetición de las faltas graves, se pueden perdonar pero hay que extirparlas, sea como sea, “por la razón o por la fuerza” como dicen los chilenos. Hay muchas formas de hacerlo, sin ruido pero con energía. Las hogueras hay que apagarlas totalmente enterrándolas, no vaya a ser que quede algún rescoldo y resurja el problema. De nada habría servido el perdón.

En casos graves otorgar el perdón sin ninguna contra prestación es un acto interno lleno de buena voluntad y gran satisfacción para el que lo otorga, pero que no surte ningún efecto externo si no conlleva para el culpable las condiciones comentadas en el párrafo anterior.

Si el culpable se siente perdonado sin hacer ningún esfuerzo por su parte, no tendrá muchas ganas de cambiar de actitud y seguramente repetirá las faltas graves tantas veces como le parezca conveniente.

La infidelidad y otras faltas graves son errores que producen daños irreversibles. Pero todo el mundo puede tener don y privilegio de poder ejercer el perdón supeditado a las condiciones anteriormente indicadas. Otros, antes que nosotros nos han dado el maravilloso ejemplo de ejercer el don del perdón, incluso por causas mucho mayores.

El perdón es para comenzar un nuevo camino prometedor, mucho más importante si se tienen hijos dependientes. Ellos tienen amor por sus padres y quieren, necesitan y tienen derecho a ver a sus padres unidos, felices y sin rencores.

El perdón otorgado con amor, inteligencia y sin rencor enaltece a la persona que lo otorga aunque sea la agraviada, además que le libera de las cadenas que los odios y rencores atan al pasado y no permiten disfrutar del presente ni del futuro.

La resiliencia es un concepto que se emplea para demostrar resistencia, flexibilidad y no rotura y es lo que se necesita practicar en muchos matrimonios. Las palmeras resisten a los huracanes, la mayoría de los otros árboles se caen.

Un matrimonio sólido y bien formado puede sentarse a dialogar para encontrar soluciones a los graves problemas matrimoniales. Un matrimonio sin formación religiosa, social y humana es muy difícil que puedan llegar a acuerdos que conlleven un firme perdón.

Para muchos culpables de faltas graves es muy difícil pedir perdón, debido al mal entendido orgullo humano, y en el fondo porque no tienen ni arrepentimiento ni propósito de la enmienda.

También influye el que no quieren pedir perdón ni cambiar sus hábitos de vida porque saben que la esposa no tiene muchas alternativas de exigir ese perdón y poner condiciones de continuidad en el matrimonio.

Saben que por la falta de preparación de la esposa y el instinto maternal hacia los hijos, si es que los hay, la esposa tendrá que asumir y aguantar las faltas graves que su marido le haga, porque no tiene donde poder ir si no es mantenida por su marido.

Hay que intentar no mirar las cosas graves que han sucedido, aunque no se deben olvidar para que no vuelvan a ocurrir. Solamente hay que acordarse de ellas si se puede sacar alguna lección positiva. Si ha habido alguna cosa mal hecha y se puede corregir, hay que correr a hacerlo, nunca es demasiado tarde.

Esposo y esposa tienen que abrir sus corazones, intentando una y otra vez dialogar hasta llegar a los acuerdos necesarios. A lo mejor el culpable o ambos están necesitando explicar los motivos de la falta grave pero bajo el prisma del perdón, del no olvido y de la tolerancia cero.

Tienen que esforzarse mutuamente en recomponer sus vidas. De estas desgraciadas situaciones ambos esposos siempre salen perdiendo si no han cumplido las promesas que se hicieron en el matrimonio.

Si el o ella han sido unos miserables frente a la heroicidad de la otra parte que ha mantenido la fidelidad, deben demostrarse que el perdón les hará mas fuertes, tan fuertes como para perdonar sin tomar venganza, para rehacer una vida juntos.

No es propio de seres racionales hacer depender a la familia, el apoyo vital sobre el que subsistimos, de una emoción veleidosa, tal como la de perdono o no perdono.

Las personas meditan inteligentemente lo que tienen que hacer, cuándo, cómo y porqué lo tienen que hacer.

El amor al cónyuge es fruto de que Dios elevó este compromiso del matrimonio entre un hombre y una mujer a categoría de Sacramento indisoluble y para siempre, brindando su apoyo a los que lo reciben en estado de gracia para que puedan consagrar las nuevas vidas como elementos futuros en los que se cimentará la red humana de la convivencia.

Eso no quiere decir que no habrá crisis en la vida matrimonial, que normalmente se deben a la soberbia, a la infidelidad, al orgullo, a la mala preparación, etc.

El matrimonio se instituyó como alianza, una alianza que no se puede disolver porque hay demasiado en juego. Se debe velar y poner los medios para que cuando la relación matrimonial se resquebraja, puedan reflotarla.

Los sistemas a emplear varían, desde los buenos propósitos de mejora en aquello que importuna al otro, y/o acudir a profesionales que apuesten por la supervivencia de los matrimonios a través del perdón y no por su disolución.

Cada separación es fuente de pobreza espiritual y económica para sus protagonistas, para la familia y para la sociedad, además de que genera pesimismo y falta de confianza social en esta institución.

El perdón no es solamente de hecho y sin palabras, ni solo de palabras pero sin hechos. El verdadero perdón se manifiesta con palabras, con hechos y en los casos graves con condiciones.

Autor: Francisco Gras

El Peor de los Enemigos el de tu Propio Partido Político

                                El Peor de los Enemigos el de tu Propio Partido  Político                  
                
 En estos tiempos de arenas movedizas en que un amigo verdadero más que un tesoro es un milagro, Rojas nos arenga para que nos lancemos en su busca y, si  lo tenemos, para que lo cuidemos. Es su revolución contra la soledad.

-Dios mío, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo. ¿Voy bien?

-La amistad es una elección y significa tres cosas: afinidad o atracción especial, donación o capacidad de entrega, y, finalmente, intimidad. A los amigos los eliges, los enemigos vienen a por ti.

-Sostiene que no tener amigos es sospechoso,  pero ¿no le escama que alguien tenga muchos, sobre todo si es político?


-Pocas amistades llegan a ser íntimas, la mayoría se quedan en una banda media-baja, porque la amistad íntima requiere un conocimiento del otro, asistir a su vida y milagros, y en la política todo está mediatizado: los que hoy están a tu lado mañana te ignoran.

-¿Cómo reconocer al amigo verdadero?

-Se le conoce en la prueba, y hay dos fundamentales: la del fracaso, sea económico y/o profesional o afectivo, donde se nota cuando el amigo verdadero está a tu lado; y la del éxito, porque en un país donde la envidia está en primer plano cuesta mucho aceptar los éxitos del otro.

-Al menos, si la crisis nos arroja al precipicio servirá para descubrir a los farsantes.

-Claro. La amistad es el cultivo de los sentimientos, es un trabajo psicológico de artesanía y requiere una correspondencia. En las horas bajas se sabe quién es amigo o mero compañero de viaje.

-¿Dónde coloca a los amiguetes?

-En la escala de la amistad vamos del amigo íntimo, tan escaso, al conocido que saludas por la calle; en medio está el amiguete, con el que vas y vienes y casi no te mojas, al que no dices lo que piensas y con el que hay una entente para tomar copas y poco más. Es algo, pero es poco.

-¿Al amigo íntimo se le perdona todo?

-Lo importante es que haya claridad en los conocimientos. Cuando conoces a alguien en profundidad, sabes sus grandezas y miserias y se lo perdonas casi todo. Perdonar significa renunciar a la venganza. Es un acto de amor que tiene dos notas: el darlo o recibirlo y el esfuerzo por olvidar. Afirmar.  perdono, pero no olvido.  También es poca cosa.
 
-¿Qué imperdonables excluye el «casi»?

-Las dos cosas más duras de perdonar son el engaño afectivo, en la mujer, y el engaño profesional dado por otro como un golpe de gracia, en el hombre. Pero todo lo perdona un corazón grande.

-¿Se puede ser amigo de los hijos?

-Hay que estar cerca de ellos, acompañarlos, aconsejarlos y, al mismo tiempo, que nos aconsejen, pero la amistad en profundidad con los hijos no es fácil.


Hoy es más posible, ya que hemos pasado del patriarcado al filiarcado: antes. los padres mandaban en la familia y ahora dominan los hijos.  A mi me aconsejan mis hijas y hasta me regañan, cosa impensable con mi padre. Es un giro copernicano.

-¿y amigo de tu pareja?

-La diferencia entre amistad y amor es que en el segundo la relación es de amistad y sexual.


Sólo funciona una de cada tres parejas porque el amor además es alquimia, magia, códigos secretos, confianza y tiempo para madurar.

-Incide en el asunto de la confianza ahora que ya no te puedes fiar ni de tu padre.


-La confianza es saber que el otro nunca te traicionará. En una escala de la amistad tenemos el amigo íntimo, el amigo fuerte, el amigo, el conocido, al que saludas por la calle, el enemigo ligero, el enemigo suave, el enemigo fuerte, el enemigo a muerte, el enemigo para siempre y el de tu propio partido político.


 Decía Emilio Romero, al que había que echar de comer aparte, que en la vida política vale hasta el descabello.


-Cuántas manos se han chamuscado estos días en el fuego de la confianza ciega por el de tu partido!

-Según Samaniego, en casa pequeña y camino largo se conoce al amigo.


-Pero nunca lo suficiente. Hay amigos que matan, bien lo supo Marta de la Torre.


-El diccionario de la amistad en la adolescencia esconde muchas  trampas.


La amistad peligrosa te saca del camino sano que es tu proyecto vital, armado sobre el amor, el trabajo, la cultura y la amistad; a ella, hasta la arrancó de la vida.
Autor:Enrique Rojas

CERRAR EL PASADO.....

                                                         Por favor, observen el dibujo.
                                                           CERRAR EL PASADO.....

Si tuvieran un lápiz a mano... ¿qué harían?

Lo más probable es que esa interrupción del círculo les genere algo así como un irresistible impulso a cerrarlo, ¿verdad?


Desde hace décadas la Psicología le dio un nombre a esa tendencia: Ley de Cierre. En forma innata, el psiquismo humano propende a necesitar la conclusión interna de cada evento psicológico.


Y aquello que no cerramos, conserva una carga psíquica que, desde lo inconsciente, puede perturbar nuestra vida personal, exigiendo que ese dolor no elaborado sea atendido. Esto sucede, por ejemplo, en...

* los duelos que hemos suprimido, sin permitirnos asumir su cuota de
  dolor...
* aquello que no hemos devuelto, y aquello que otros no nos han
  devuelto...
* lo que no hemos agradecido, y nos pesa en nuestro interior...
* las disculpas que no hemos pedido, y que nos pesan aún más...
* los vínculos cerrados abrupta mente, sin que comprendamos bien
   por qué...
* lo que empezamos, pero dejamos sin concluir...
* los asuntos traumáticos de nuestra vida cuyo dolor hemos preferido
   evitar, pero que claman desde adentro ser resueltos;
* los enojos no expresados, y que, sin darnos cuenta, transferimos
   hacia otras personas de nuestro presente, o lo volcamos hacia
   nosotros mismos, autosaboteándonos el estar bien...

La lista podría ser más larga.

Pero si alguno de esos ítems resuenan en Ustedes, estoy segura de que ya ha comprendido de qué estoy hablando.
Parte del pasado no resuelto puede cerrarse a través de acciones externas muy concretas: hablar con quien sentimos que hace mucho debimos hablar, pedir disculpas, dar las gracias aunque hayan pasado años, pagar lo que debemos, devolver lo que no es nuestro...


Otras veces, poco o nada podemos hacer en el mundo externo: porque ciertas personas ya no están, porque están pero acercarnos a ellas sólo agravaría la situación, porque la vida nos ha llevado lejos...


Sin embargo, siempre es posible abordar de otro modo esas instancias no cerradas: dentro nuestro.


Cuando hablamos de este tema, podríamos pensar que estas ideas nacen con el Psicoanálisis. No es así!
Si indagamos en antiguas disciplinas de Oriente, encontraremos que hay prácticas bien definidas para trabajar con los dolores del pasado.


Por nombrar una, por ejemplo, en el Budismo Tibetano (aún encarado de un modo laico) hay una práctica de Visualización que se denomina “Masajear el Tiempo”; en ella, desde un estado profundo, se abordan momentos del pasado que conserven una carga dolorosa y, así como uno puede masajear una zona del cuerpo que está dolida, ayudarle al propio Inconsciente a elaborar lo que aún no haya podido “digerir” por sí mismo. Así es como el círculo se cierra.

Y es eso lo que ilustran muchos mandalas.
Este es sólo un pequenísimo fragmento del material del Virginia Gawel de su seminario "Interpretación de sueños"
 Lic. Virginia Gawel es Psicóloga, escritora